Todo sobre la leishmania ocular

leishmania ocular

queratouveitis por leishmania

Lo que querías saber sobre la leishmania en los ojos o leishmania ocular

Esta vez traigo un resumen con todo lo importante que necesitas saber sobre la leishmania, y sobretodo la leishmania ocular. Intentaré contestar esas preguntas que todos nos hacemos de una forma sencilla, ya que se trata de una enfermedad muy frecuente en esta zona. Conocerla es la mejor manerla de evitarla.

¿Cómo se transmite la leishmania?

Sólo se transmite por la picadura de un flebotomo, un insecto parecido a un mosquito que ingiere sangre (hematófago). Cuando la hembra del flebotomo pica al perro, ingiere los parásitos, que estan en forma de amastigotes. Estos parásitos se multiplican dentro del mosquito en forma de promastigote y cuando vuelve a picar a otro animal, inoculan el parásito de la leishmania.

Aunque existen otros parásitos como pulgas y garrapatas que ingieren sangre de nuestros perros, sólo a través del flebotomo se transmite la enfermedad.

Los flebotomos necesitan un terreno con abundante materia orgánica y cerca del agua, como jardines, madrigueras, cobertizos etc. Hasta hace poco se pensaba que muchas zonas del norte de España estaban libres de la enfermedad, pero cada vez más se están viendo casos en estas zonas. Esto indica que la población de flebotomos se está expandiendo y parece ser que en parte es debido al cambio climático.

Los flebotomos están más activos en los meses de más temperatura, desde primavera hasta finales de otoño. Vuelan sobretodo al ponerse el sol y son muy activos hasta medianoche. Luego son más escasos, aunque se pueden encontrar durante toda la noche. Como son muy pequeños de tamaño, incluso pueden atravesar telas mosquiteras.

 

flebotomo leishmania perro

flebotomo responsable de transmitir la leishmania

Pueden picar en cualquier parte del cuerpo, aunque les resulta más fácil hacerlo en la zona del hocico y en zonas de poco pelo. Por ejemplo, en párpados, orejas, nariz…

Debes saber que la leishmania es una zoonosis, es decir, una enfermedad que se puede transmitir al ser humano, pero siempre a través del flebotomo, nunca a través de un perro infectado. Aunque existen muy pocos casos de personas afectadas en nuestra zona, gente inmunocomprometida tiene mayor riesgo.

¿Cuáles son los factores de riesgo para contraer la enfermedad?

Aún no se conocen todos los factores al 100%, pero es una enfermedad en continuo estudio y lo que se conoce actualmente es:

1. Genética

Aunque todos los animales se pueden ver afectados, hay ciertas razas con mayor predisposición: boxer, cocker, rottweiler y pastor alemán.

2. Edad

La distribución por edades es bimodal. El primer pico se concentra en animales menores de 3 años y el segundo pico en animales de 8 a 10 años.

3. Respuesta inmunitaria

Sin duda este es uno de los factores más importantes para que un perro sea resistente o no a la enfermedad. Existen dos tipos de respuesta inmunitaria, la respuesta celular y la respuesta humoral. La respuesta celular produce linfocitos capaces de luchar contra el amastigote de leishmania. La respuesta celular produce anticuerpos, que no son eficaces para luchar contra el parásito. Al contrario, pues se producen inmunocomplejos antígeno-anticuerpo que se depositan en los órganos, causando lesiones.

4. Modo de vida

Como es lógico, los perros que viven fuera o en zonas más rurales tienen más riesgo de que les pique el flebotomo.

5. Factores que modulan la respuesta inmunitaria

A menudo podemos encontrar enfermedades concomitantes, como la ehrlichiosis, que afectan al curso de la enfermedad. El estrés y ciertos fármacos también pueden afectar.

¿Cómo se diagnostica la leishmania?

Para confirmar que estamos delante de un perro infectado y enfermo por leishmania, es necesario integrar de forma conjunta los siguientes datos:

  • historia clínica
  • signos clínicos compatibles durante el examen
  • alteraciones laboratoriales
  • confirmación de la infección mediante serología para detectar anticuerpos. Aquí es muy importante diferenciar entre perro infectado pero no enfermo, ya que estamos en una zona endémica y muchos perros han estado en contacto con el parásito pero su sistema inmunológico controla la enfermedad

En la misma consulta del veterinario podemos hacer una prueba rápida cualitativa, que nos va a decir en pocos minutos si el perro es positivo o no. Estas pruebas tienen limitaciones, e idealmente hay que complementarlas con un proteinograma y una serología cuantitativa. Además aunque no dan falsos positivos, pueden dar falsos negativos. Existen otras pruebas, como las que detectan ADN de la leishmania, pero su interpretación debe ser cuidadosa.

Cuantos más anticuerpos tenga el animal, más carga parasitaria y por lo tanto, más riesgo de padecer la enfermedad. Si los niveles de anticuerpos son muy elevados, aunque no presente en este momento signos, es conveniente considerarlo enfermo, pero siempre nos apoyaremos también en el proteinograma para saber el perfil proteico del animal.

¿Qué signos clínicos produce la leishmaniosis?

Como bien sabes, esta enfermedad se disemina por todo el organismo produciendo gran variedad de signos clínicos. Los más frecuentes són las lesiones en la piel y la linfadenomegalia periférica (es decir, ganglios incrementados de tamaño). Por eso, en perros en los que haya al menos un signo clínico sospechoso se recomienda hacer las pruebas.

  • signos generales:
    • pérdida de peso, anorexia, fiebre, palidez de mucosas, sangrado por la nariz, atrofia muscular, debilidad…
  • piel:
    • dermatitis descamativa, hiperqueratosis nasodigital, úlceras, pápulas, nódulos…
  • laboratoriales:
    • hemograma: anemia, trombocitopenia (pocas plaquetas), alteración en la coagulación…
    • bioquímica: alteraciones renales, del hígado, proteínas elevadas…
    • urianálisis: poteinúria, baja densidad urinaria…

Y ahora sí… los signos clínicos oculares de la leishmaniosis

En este apartado me voy a centrar en los signos clínicos oculares, ya que son muy frecuentes, mucho más de lo que nos pensamos. La leishmaniosis puede afectar a todas las estructuras del ojo, aunque el segmento anterior suele ser el más frecuentemente afectado.

  • párpados: podemos ver alopecia alrededor del ojo o incluso color blanquecino del pelo. También se observa inflamación e infección palpebral o blefaritis, con cierta frecuencia ulcerativa. También se ha descrito una blefaritis nodular, con pequeños nódulos alrededor del párpado en los que incluso se puede hallar el parásito.
  • conjuntiva: la conjuntivitis es otro hallazgo frecuente en la afectación ocular. Podemos ver de nuevo nódulos, hiperemia y edema conjuntival.
leishmania conjuntivitis

queratoconjuntivitis por leishmania

  • córnea: la córnea se puede ver afectada de forma aislada o bien en forma de queratouveítis o queratoconjuntivitis. Los signos clínicos son de pérdida de transparencia, migración de pigmento e inflamación. La queratoconjuntivitis seca produce una disminución de la producción lacrimal. Otra forma muy típica es la afectación del limbo esclerocorneal de forma difusa o nodular, que también lleva a la pérdida de transparencia y neovascularización corneal.
  • Úvea: la inflamación de la úvea o uveítis es frecuente. En este caso también puede ser en forma nodular o difusa. En estos casos el tratamiento es complejo y las complicaciones frecuentes, por lo que el pronóstico se vuelve reservado a medio-largo plazo en muchas ocasiones, ya que puede llevar a la ceguera irreversible.
  • Vítreo: la afectación del vítreo es anecdótica en esta enfermedad.
  • Fondo de ojo: en ocasiones vemos coriorretinitis, que se pueden complicar con desprendimiento de retina, pero no es muy frecuente.

¿Cómo se previene y trata la leishmania?

Como has visto, se trata de una enfermedad que produce daños en cualquier tejido, y que además no siempre es de fácil diagnóstico, y que se encuentra con frecuencia en el mediterráneo. Por eso una prevención con varias medidas es muy importante.

Como se transmite por un vector, es imprescindible evitar la picadura al perro, mediante collares, pipetas y sprais cuya eficacia esté comprobada.

El diagnóstico precoz mediante analíticas anuales o bianuales permite controlar los animales infectados no clínicamente enfermos.

Otra medida a tomar es mediante los fármacos que modulan la respuesta inmunitaria, como la domperidona, que se puede usar como prevención y como tratamiento en casos leves.

Desde hace poco tiempo se comercializan vacunas que reducen el riesgo de padecer la enfermedad clínica. Desde aquí creemos que aunque son de utilidad, siempre hay que evitar que el vector pique al animal como medida principal.

Ante un perro enfermo es muy importante hacer un tratamiento específico para reducir la carga parasitaria y para incrementar su esperanza de vida. Existen varios protocolos terapéuticos y se decide en función de cada caso particular, signos clínicos, órganos afectados etc. Además, en los casos graves hay que tomar otro tipo de medidas e incluso puede ser necesario el ingreso hospitalario.

En todos los casos hay que monitorizar la respuesta al tratamiento con analíticas periódicas, e incluso los animales enfermos deben recibir medidas que eviten que les pique el vector flebotomo para reducir la transmisión de la enfermedad.

(esta revisión se ha realizado con la ayuda de artículos publicados sobre esta enfermedad)

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