Cherry eye en el perro, ¿qué es?

Cherry Eye, Síntomas, razas y tratamiento

 

prolapse glàndula lacrimal

bulldog inglés con glándula lacrimal prolapsada

glándula lacrimal dañada por mordedura

 

Hace mucho tiempo que no actualizo el blog, pero hoy me he decidido a hablar de una de las enfermedades más frecuentes que veo, el Cherry eye.

De hecho, esta manera de llamarlo no es muy correcta, pero como tiene aspecto de cereza, se acepta. También se se llama, de forma equivocada, glándula de Harder. Enseguida veremos el porqué de todo esto, sigue leyendo.

En la parte interna del ojo, cerca del hocico, los perros y gatos tienen una membrana que se llama membrana nictitante. También se llama tercer párpado, pero membrana nictitante es más correcto. Esta membrana está formada por conjuntiva, un cartílago en forma de T y una glándula lacrimal.

La membrana nictitante no se ve demasiado en condiciones normales. La veremos si existe dolor ocular, están sedados, hay malestar gastrointestinal, enoftalmia (ojo hundido), exoftalmia (ojo protruyendo). También la veremos si existen diferencias entre los dos ojos, por ejemplo que en un ojo esté pigmentada y en el otro no. Muchos propietarios cuando la ven me dicen que al perro “se le ha girado el ojo”.

Para que la membrana nictitante se mueva pasivamente sobre el ojo necesita tener cierta consistencia, y por eso tienen un cartílago en forma de T. Este cartílago también puede dar problemas, se puede doblar hacia fuera y confundirnos. Pero esto lo veremos en otro post.

Por último, dentro de la membrana nictitante o tercer párpado tenemos la glándula lacrimal accesoria. Mucha gente la llama glándula de Harder, pero esto es incorrecto. La glándula de Harder no existe en perros ni gatos, pero sí en otras especies, como el cerdo.

Esta glándula produce, dependiendo del animal, un mínimo del 30-40% de la porción acuosa de la lágrima. Eso quiere decir que si se afecta, ¡!el ojo puede llegar a perder casi la mitat de la lágrima que necesita

 

Razas afectadas

El prolapso de glándula lo podemos ver en cualquier raza y a cualquier edad, pero sobretodo lo veremos en animales jóvenes. Las razas más afectadas son las braquicefálicas o de morro chato. Es común en Cocker Spaniel, Lhasa Apso, Beagle, Bulldog inglés, Bulldog Francés, Bouvier de Berna o San Bernardo, entre otros.

Suele pasar antes de los dos años de edad, y puede ser unilateral o bilateral. En muchos casos aparece primero en un ojo y en pocas semanas o meses pasa en el otro ojo también.

Todavía no se conocen del todo los mecanismos y causas de la protusión de la glándula, pero se sabe que existe una fuerte predilección racial, por lo que existe un componente genético.

Pero también puede tener otras causas, como inflamación de la glándula que hace que sobresalga y se dañe más, traumatismos o incluso tumores.

Lo que sí se sabe por estudios que se han realizado es que un ojo sin esta glándula tiene mucho mayor riesgo de desarrollar queratoconjuntivitis seca (KCS). Además, muchas de las razas predispuestas a protusión de la glándula también están predispuestas a tener KCS, lo que incrementa los factores de riesgo.

 

 

ull dret amb glàndula lacrimal sortida

prolapso glándula lacrimal en cachorro de Bulldog inglés

¿Cómo se trata?

El prolapso de la glándula se soluciona quirúrgicamente. Sólo resituando la glándula donde anatómicamente le toca nos aseguramos que funcione correctamente y no se dañe.

Antes la intervención consistía a eliminarla recortándola, pero con los estudios actuales, se sabe que predispone a ojo seco. Así que la recomendación es siempre recolocar. Sólo la extirparemos en los casos que sea cancerosa.

Para recolocar la glándula existen diferentes técnicas, y puede estar indicado dar antes un tratamiento médico. No existe una técnica que funcione en el 100% de los casos, y en caso de recidiva podemos necesitar varias intervenciones hasta conseguir los resultados deseados.

La técnica que más se utiliza es la de Morgan o “de bolsillo”. Ofrece un porcentaje elevado de éxito y no modifica la movilidad de la membrana nictitante. Tras la operación puede ser necesario tratamiento durante semanas hasta que la glándula se desinflama.

En casos de glándulas lacrimales muy grandes o móviles, o con tejido conjuntival muy laxo, o cuando fracasa esta técnica, se pueden usar otras llamadas de anclaje. Consisten en reposicionar la glándula en tejidos más profundos. Suelen ser un poco más agresivas o modificar la movilidad de la membrana nictitante.

Hay que valorar cada caso en particular y con mucha frecuencia las técnicas evolucionan o se modifican para obtener cada vez mejores resultados. La oftalmología veterinaria es una ciencia en continuo desarrollo!!

 

 

 

 

 

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